El empleo del gas en usos domésticos resulta cómodo, limpio y económico, pero es preciso mantener un especial cuidado sobre la instalación y funcionamiento de los diversos aparatos que utilizan cualquier tipo de gas, ya que la negligencia o descuido en su manipulación pueden ocasionar accidentes.

 

La instalación de aparatos que funcionan con gas se realizará por personal técnico autorizado, debiendo antes de conectar un aparato a la instalación comprobar que está preparado para el tipo de gas que se le va a suministrar.

 

El instalador deberá verificar los aparatos consumidores una vez estén en condiciones de funcionamiento.

 

Todo aparato deberá ir acompañado de un cuaderno o folleto de instrucciones en el que figuren, además de las de funcionamiento, las propias a su instalación y ventilación específica.

 

Los  gases que normalmente se emplean  son de dos clases:

 

  • GASES con mayor densidad que el aire: butano (2,1) y propano (1,6)
  • GASES con menor densidad que el aire: gas ciudad (0,5) y gas natural (0,6)

 

Los primeros tienden a situarse en los niveles bajos, tales como sótanos, pozos, cajas de ascensor, etc., y por ello debe preverse una ventilación en las partes inferiores, a fin de evitar la acumulación de este tipo de gases.

 

Los segundos tienden a subir hacia capas altas difudiéndose en ellas, por lo cual la ventilación tiene que estar en la parte superior de las habitaciones.

 

  • Cualquier nueva instalación de gas o cambio de una antigua tiene que realizarlo una empresa instaladora autorizada.
  • El propano y el butano tienen un olor (aditivo) característico para que lo note inmediatamente en caso de fuga.
  • Usted debe mantener en perfecto estado sus instalaciones y utilizarlas correctamente.
  • El tubo flexible no debe usarse más allá del período de caducidad que en él se indica. No lo fuerce nunca tirando en exceso.
  • Si nota olor a gas, no encienda ninguna llama ni accione ningún interruptor eléctrico. Cierre el regulador, ventile la habitación y avise al Servicio de Averías.
  • Que la conducción flexible no esté en contacto con la parte posterior del horno de la cocina o cualquier otra fuente de calor.
  • La llama refleja la calidad de la combustión. Si ésta es buena, la llama será viva, estable y azulada. Si es ruidosa, inestable y con puntas amarillas, haga revisar los aparatos.
  • Evitar que se produzca derrame del contenido de un recipiente puesto al fuego, el cual podría apagar los quemadores y dejar escapar el gas.
  • Los gases butano y propano no son tóxicos. Como pesan más que el aire, se acumulan en los lugares bajos, por lo que no se pueden utilizar ni almacenar en los sótanos.
  • Nunca colocar estufas cerca de materiales inflamables o debajo de las mesas camilla.
  • Tiene que haber siempre ventilación donde funcione un aparato a gas. No obstruya ni tape las rejillas con ningún objeto.
  • No utilizar las estufas mientras duerme
  • Al apagar un quemador o un aparato, evite que los mandos queden mal cerrados, cerciorándose de que encaja en su posición de apagado.